Sede Central

Nuestra historia

Por estos portones, entraremos en la historia. Por esta avenida viajaremos en el tiempo recorriendo la memoria. El 17 de noviembre de 1909 llegó por primera vez el agua del lago hasta las mismas tribunas, nacía el Club Mendoza de Regatas. En él la sociedad mendocina encontró el espacio para el deporte y el éxito, para la recreación sana y el lugar donde se forjaron amistades. Donde las familias compartieron ideas y aficiones. El lugar, en fin, donde las historias se tejieron.

El paraíso ganado: el parque de todos.

Finaliza el siglo XIX y Mendoza, recostaba en el pedemonte andino, hasta donde llegaba la desértica tierra del Cuyum. Gestaba un proyecto visionario que cambiaría su ambiente y sus costumbres y daría una obra que hoy, a más de cien años, podemos considerar como empresa titánica.
Las crónicas de la época en que se iniciaban los trabajos, nos mostraban la lucha que había entre los seguidores y detractores del proyecto. Pero sin duda, la vigencia y aceptación de todas las clases sociales, la preocupación de los distintos gobiernos que hicieron suyo el deseo de mantenerlo y mejorarlo y el uso que hoy se hace del Parque General San Martín, nos demuestra que terminó siendo un proyecto de todos.

Aquella discusión generada entre los que defendían esta concepción ecologista anti aluvional y sanitarista, y aquellos que sólo veían un sueño faraónico se transformó a través del tiempo en el paseo que mostramos con orgullo a los visitantes y que disfruta más su gente.

Cumpliendo un sueño.

La construcción del Parque del Oeste –nombre original– y la fundación del Club Mendoza de Regatas, estuvieron relacionadas con la intervención de un personaje visionario: Emilio Civit.

Fue Víctor Emilio Civit quien propuso, en 1896, la realización de un Parque y cubrir la zona oeste de la ciudad con árboles, propuesta compartida con el Dr. Emilio Coni, al difundir el árbol como elemento de saneamiento. Carlos Thays, paisajista y urbanista de origen francés, fue su diseñador. Como gobernador en 1898 y luego en el período comprendido entre 1907 y 1910, Emilio Civit, cristalizó ambos emprendimientos.

Cuando Carlos Thays regresó de visita a Mendoza en la primera década del siglo XX, hacía el siguiente comentario: «Les aseguro que cuando yo vine por primera vez y recorrí este pedregal donde no crecían otras plantas que chañares y jarillas y donde se había pensado formar un parque de la más rica flora, creí con toda certeza que el ministro Civit –del gobierno de Francisco Moyano– estaba loco de remate». (1)

En el proyecto de Thays la inclusión de un importante lago cumplía una doble función: ornamental la primera y de utilidad la segunda al convertirse en un reservorio de riego. El lago ocupaba el sector noroeste del paseo. De forma alargada e irregular en su dibujo de los márgenes, tenía una isla en uno de sus extremos que se accedía por un puente desde uno de su camino perimetrales.

El escenario estaba preparado, el lago lo albergaría, y el Club Mendoza de Regatas estaba proyectado. Las viejas tribunas y el edificio que surgió en torno a ellas fueron un enclave que custodió y vio vida al espejo de agua.

El lago latía: había nacido el Club Mendoza de Regatas.

El 17 de noviembre de 1909, avalado por un decreto del gobernador de la provincia, Emilio Civit, se creaba el Club Mendoza de Regatas. En el Lago del Parque había nacido una institución señera en el medio provincial, nacional y con proyección internacional. Los considerandos del decreto expresaban: «que de terminarse en breve el lago del Parque del Oeste, cuya construcción tiene por objeto, no solo la prosecución de las obras comprendidas dentro del plan de ornato y embellecimiento de ese paseo público, sino también implantar y facilitar ejercicios higiénicos y necesarios al desarrollo físico, entre los cuales la práctica del remo es uno de los deportes que mejor contribuye a vigorizar el organismo…»

El gobernador de la provincia decretaba: Art. 1- Nómbrase en comisión a los señores Carlos Galigniana Segura, Manuel A. Ceretti, Arturo A. Jardel, Héctor Mackern, Eduardo Civit, Luis Lagomagiori y Ramón Manén, para que de acuerdo con las instrucciones que se les transmitan, proyecten los reglamentos del Club Mendoza de Regatas, y una vez aprobados por el P.E., procedan a su organización e instalación. Art.2- Comuníquese, publíquese y dese al Registro Oficial. Firmado por el gobernador Emilio Civit y el Ministro de Gobierno Dr. Silvestre Peña y Lillo. (2)

El edificio de las tribunas.

Las Tribunas fueron la imagen icónica edilicia que identificaba al Club Mendoza de Regatas en sus inicios. Las mismas fueron el objetivo primero de la construcción, debían ocupar la parte central del costado Oeste del Lago con 100 metros de largo por 35 de ancho.

Las construcciones iniciales fueron la gradería, el palco oficial y las torres norte y sur con espacios para las personas que quisieran presenciar las regatas sin ocupar los asientos de las tribunas. Las torres, una servía como boletería e ingreso a las instalaciones y la otra era utilizada como alojamiento de los dos primeros empleados del Club: Prudencio Guerra y Francisco Montecinos.

Debajo de las tribunas, había una serie de locales utilizados como depósitos, las catacumbas, denominadas así por su poca iluminación y grandes paredes. Corría un canal a lo largo en el que se guardaban y remojaban los botes. En el costado sur se encontraba un embarcadero con 6 cilindros de madera que al girar permitían que los botes ingresaran al agua del lago.

Las tribunas en su parte superior estaban coronadas por galerías, denominadas terrazas-balcones, que permitían albergar espectadores en eventos deportivos realizados en el lago y en algunas oportunidades se convertían en receptoras de reuniones sociales y actividades deportivas.



El deporte de los tiempos fundacionales.

El Club del Lago, se fue desarrollando y convirtiéndose en la principal institución deportiva de la provincia. Los primeros socios, rememora la tradición, fueron ingleses del ferrocarril y la cuota de ingreso, cinco pesos. El total de socios, 30. En aquellos tiempos, Regatas era lejano, aislado. Había que llegar hasta los portones del Parque en tranvía y desde allí, a pie. Hubo un break tirado por caballos con capacidad para diez pasajeros. Luego se contó con un Ford abierto, sin carrocería, con asientos transversales y con capacidad para 25 socios. Después se utilizó un colectivo y, finalmente, el popular Leyland.


Los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo en nuestra provincia, fueron el escenario propicio, para el bautismo deportivo del remo, en el lago del parque. El Club Mendoza de Regatas asumió su razón de ser. Las versiones periodistas del día después dejaban información de la magnitud de los sucesos. El diario El Debate en la edición del 7 de abril de 1910 comunicaba que « se corre una regata que comienza a las 05:30 p.m. Corren los botes Gobernador Civit y San Martín. Partirán del frente de la isla para rematar junto a la segunda escalera de la tribuna en construcción». La regata de abril fue el banco de prueba, para la presentación oficial del remo en Mendoza.

El programa de la Comisión Oficial de los festejos del centenario, en nuestra provincia, informaba e invitaba, a la población, «a participar el día 24 de mayo, a la 9 a.m., en la inauguración de la Pirámide conmemorativa del acantonamiento del Ejército de los Andes, en el Campamento de los Tamarindos. Función acrobática y fiestas populares en la Plaza Constitución, a las 04:00 p.m.; y a las Regatas a realizarse en el Lago del Parque del Oeste, a las 05:00 p.m.» Eran las Regatas del Centenario, pioneras del remo en Mendoza. Le siguieron la natación, las pesas y el inicio de las prácticas del básquetbol sobre un piso ripioso demarcado al oeste del Prado Español. Luego se le sumaron el tenis, la esgrima, el frontón de pelota en el pozo y otras actividades deportivas.


El emblemático edificio.

El Club Mendoza de Regatas es, en la actualidad, la institución deportiva y social de mayor envergadura y proyección en Mendoza. Su prestigio sobrepasa los límites de nuestra provincia, para alcanzar ribetes a nivel nacional e internacional. Su impecable trayectoria, a todas luces brillante, ha estado signada y apuntalada por el tesón y la entrega sin límite de muchos socios que, con cariño y trabajo, la fueron engrandeciendo hasta alcanzar los magníficos perfiles que hoy lo distinguen como al Club que más actividades y servicios le ofrece al socio.

El nuevo edificio fue el adiós al antiguo edificio histórico de la tarjeta postal.

En 1970 se inició un proceso que duró casi 14 años y que finaliza con su inauguración final en 1984. El Edificio Icónico estaba por concluirse, la “Catedral del Deporte” haría su presentación, ostentosa, en el Parque mendocino.

La transformación edilicia del club que se extendió durante tres etapas presidenciales fueron las forjadoras de la nueva realidad. Tres presidentes consecuentes con una meta compartida. En 1970 se hace cargo Vicente Romeo 1970 a 1974, luego, Osvaldo Aizcorbe de 1974 a 1978 y, finalmente, Pedro Basile de 1978 a 1984. Se construyeron, con gran esfuerzo societario, el gimnasio Emilio Civit, el comedor y la pileta de natación, de 50 metros y, en 1976, quedaron inauguradas las flamantes canchas de pelota a paleta, pelota a mano y el natatorio cubierto.

En 1984 se sumaron el Gimnasio Nº 4 y el cuerpo central del edificio; cinco niveles que amalgamaron el hall de entrada, varios complejos sanitarios, vestuarios, oficinas, la sala Presidencial.

El período presidencial iniciado en 1984 y culminado en 2017 por el doctor José Nazar fue testigo del significativo crecimiento y difusión de la Institución. En 1996, el moderno Gimnasio Nº 8 con piso de parquet de usos varios, con todos los últimos elementos que componen esta excelente disciplina deportiva. Además, dentro del plan de obras permanente, tendientes a completar y optimizar la sede, se agregaron vestuarios y baños para damas, baños turcos, sauna, así como también numerosas obras menores, pero de real importancia. Así, Regatas adquirió su actual e impresionante fisonomía, donde modernizó diversos sectores, entre los cuales está la biblioteca, Coordinación Deportiva y la remodelación del natatorio cubierto y la compra de una caldera para climatizar el agua del natatorio de 50 metros para ser utilizado todos los meses del año.

El Dr. Jorge Aguirre Toum desde el año 2000 al 2007 fue asesor de presidencia: miembro de la Comisión Directiva como vocal titular del 2008 al 2012: secretario del 2012 al 2016 y vicepresidente en agosto del 2016 al 2018.

Desde 2017 el doctor Aguirre Toum preside la Comisión Directiva que le da continuidad y proyección a la centenaria institución mendocina. En el año 2018 asume como Presidente del Club Mendoza de Regatas: «Con renovada pasión y la misma convicción de ofrecer al socio los más variados y mejores servicios, con el fin mejorar y optimizar la calidad de vida de los socios», acompañado por el vicepresidente Luis Alberto Parra y el Capitán Dr. Juan Archua.

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Por Profesor Mario Roberto Delpodio, socio 9241

Integrante del Consejo de Notable del Club Mendoza de Regatas.
Ex Sub Capitán y delegado de la Rama de Triatlón.